Una nueva joya ilustrada de Martín Badía sobre amistad y tolerancia, ideal para lectores de todas las edades. «Este era un pueblito azul, donde no pasaba nada. Cada día el sol salía y acariciaba las ventanas, y los vecinos se juntaban a charlar en la plaza. En la fuente había patos y en el establo una vaca.» Un día llegó un extraño a romper la armonía del azul uniforme. Con su vestido color naranja y rojo, se sentó a mirar las estrellas. La gente murmuraba. Hasta que descubrieron que a Nael, que así se llamaba el extraño, también le gustaba dar de comer a los patos. A veces lo que no conocemos nos da miedo. Pero si abrimos la puerta y la mente, descubrimos que aquello que nos resulta tan ajeno, puede ser en realidad, muy parecido a nosotros mismos.